La falta de un programa de cribado eleva tasa de infradiagnóstico de cáncer de hígado en España.

 

Alejandro Forner, Unitat d’Oncologia del Servei d’Hepatologia de l’Hospital Clínic de Barcelona.

Alejandro Forner, Unidad de Oncología del Servicio de Hepatología del Hospital Clínic de Barcelona.

 

Octubre es el mes del cáncer de hígado, por este motivo publicamos esta entrevista realizada por Gaceta Médica (GM) al Dr. Alejandro Forner.

 

El cáncer de hígado es una patología que cumple los requisitos necesarios para establecer programas de cribado: se trata de una neoplasia frecuente (la sexta más prevalente en el mundo), con una importante morbimortalidad y con una población diana fácil de identificar. En concreto, pacientes con cirrosis hepática.

 “Para poder disminuir la mortalidad en cáncer de hígado existen diferentes estrategias. La primera, claramente, es prevenir la enfermedad. Sin embargo, una vez diagnosticado su principal factor de riesgo, que es la cirrosis hepática, las únicas herramientas con las que actualmente contamos son los programas de cribado”, explica a GM Alejandro Forner, especialista senior de la Unidad de Oncología del Servicio de Hepatología del Hospital Clínic de Barcelona. “Desde las sociedades científicas internacionales y la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) se recomienda la realización de una ecografía abdominal cada seis meses en pacientes con cirrosis hepática”, señala el especialista.

El cribado en oncología se define como la realización de un test de forma repetida con el objetivo de disminuir la mortalidad asociada al tumor. Con motivo de la campaña de Concienciación del Cáncer de Hígado que se celebra durante el mes de octubre, desde la AEEH se recalca la importancia de esta herramienta para diagnosticar el tumor en los estadios más iniciales de la enfermedad. Y es que, según los estudios llevados a cabo por el organismo en España, solo un 50 por ciento de pacientes son diagnosticados en estadios iniciales gracias a los programas de cribado.

 

Ecografía abdominal

Más del 90 por ciento de los hepatocarcinomas que se diagnostican en nuestro país están asociados a cirrosis. “La mejor técnica para la detección del cáncer de hígado en pacientes con cirrosis es la ecografía abdominal semestral. Se trata de una técnica de cribado que busca identificar nódulos hepáticos”, continúa el especialista. “Una vez detectados estos nódulos, hay que iniciar una estrategia diagnóstica para confirmar el tumor”, añade Forner.

Respecto a la determinación sanguínea de marcadores tumorales, el más asociado al cáncer de hígado es la alfa-fetoproteína (AFP). Sin embargo, un valor por encima de los límites normales no implica necesariamente la existencia de un cáncer de hígado. “Su utilidad es mucho más discutible y, de hecho, hay sociedades científicas, incluidas la europea y la española, que de entrada no lo recomiendan porque tiene bajo rendimiento diagnóstico y son marcadores que habitualmente se producen en enfermedad avanzada”, puntualiza el hepatólogo.

“Si el paciente no ha sido integrado en ningún programa de cribado y acude al médico con sintomatología, hablaríamos de un estadio avanzado de la enfermedad con una superviviencia de entre uno y dos años”

Diagnóstico precoz

La implementación masiva de la vigilancia en cirrosis incrementa la detección del cáncer de hígado en etapas más tempranas, lo que repercute de manera sustancial en el pronóstico de los pacientes. “El cambio es absolutamente radical. Si se hace diagnóstico en un estadio inicial de la enfermedad es posible aplicar tratamientos con intención curativa como la resección quirúrgica, el trasplante hepático o el tratamiento percutáneo. Estas terapias tienen una alta probabilidad de curar al paciente de forma definitiva o de impactar positivamente en la supervivencia”, señala el especialista del Clínic de Barcelona.

“En cambio, si el paciente no ha sido integrado en ningún programa de cribado y acude al médico con sintomatología, hablaríamos de un estadio avanzado de la enfermedad con una supervivencia de entre uno y dos años”, añade.

“Su seguimiento lo hacen médicos de atención primaria u de otras especialidades que no determinan la indicación de cribado por desconocimiento”

El cribado en España

A pesar de la importancia del diagnóstico precoz en esta enfermedad, España no cuenta con un programa de cribado a nivel estatal como sí ocurre con otras enfermedades como el cáncer de mama o el de colon.

El cribado, no solo en España sino a nivel mundial, tiene dos grandes impedimentos. “El primero es que muchos pacientes con cirrosis hepáticas no se benefician de ellos por dos motivos”, expone el especialista. Uno de ellos “porque se trata de una enfermedad oculta y hay una elevada tasa de infradiagnóstico”, describe Forner. El segundo problema que especifica el experto es que muchos pacientes no son controlados por especialistas en hepatología. “Su seguimiento lo hacen médicos de atención primaria u de otras especialidades que no determinan la indicación de cribado por desconocimiento”, subraya.

Por ello, uno de los objetivos principales de los hepatólogos es tratar de diagnosticar las cirrosis ocultas. Y, por otro lado, “educar a la comunidad médica en que los pacientes con cirrosis hepática tienen que seguir cribados de cáncer de hígado para favorecer el diagnóstico precoz”, reclama el hepatólogo, quien insiste en que en la comunidad científica “hay un cierto desconocimiento sobre que los pacientes con hepatopatía crónica pueden desarrollar cáncer de hígado y que en ellos hay que hacer controles ecográficos de forma periódica”, incide.

La segunda limitación, ya aludida por el hepatólogo anteriormente, hace referencia a la ecografía abdominal. “Es una técnica operador dependiente; necesitas primero buenos ecógrafos que permitan una ecografía correcta, y, segundo, necesitas médicos expertos que sepan hacer ecografías abdominales en pacientes con hepatopatía crónica”, advierte.


“Si la lesión cumple unos parámetros radiológicos muy bien definidos se puede diagnosticar de cáncer de hígado sin necesidad de tomar una bopsia”

Diagnóstico

Una de las peculiaridades del cáncer de hígado es que se trata de uno de los pocos tumores en los que es posible hacer un diagnóstico confirmatorio sin necesidad de hacer una biopsia.

“Cuando se identifica un nódulo con sospecha de malignidad mediante la ecografía abdominal, el siguiente paso es realizar una resonancia magnética o una TC hepática. Si la lesión cumple unos parámetros radiológicos muy bien definidos se puede diagnosticar de cáncer de hígado sin necesidad de tomar una biopsia”, explica Forner. Se trata de unos criterios diagnósticos muy exigentes.

“Si una lesión en un hígado cirrótico no cumple estos criterios radiológicos, no se puede descartar su diagnóstico. En este caso es necesario realizar una biopsia”, concluye el especialista.

Alejandro Forner, especialista senior de la Unidad de Oncología del Servicio de Hepatología del Hospital Clínic de Barcelona

 

Fuente Gaceta Médica

 

 

 

 

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