Los “samaritanos”: cinco preguntas sobre la modalidad de donación más desconocida

Sólo el 8% de las personas que quieren donar superan los controles de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

Hay quien dona para no llevarse a la tumba unos órganos sanos y útiles. Otros lo hacen en vida, para salvar a un ser querido. Pero existe una tercera modalidad de donación más desconocida en el sistema de trasplantes español: la que permite dar un riñón en vida a un completo desconocido. Es el altruismo en estado puro, una fórmula ideada para realizar trasplantes en cadena y reducir la lista de espera.

El donante altruista o buen samaritano es el primer eslabón de esa cadena solidaria. Su riñón se le trasplanta a un enfermo con el que no le une ningún tipo de relación, un familiar de este receptor dona el suyo a otro enfermo, cuyo pariente hace lo mismo con otra persona y así sucesivamente.

¿Cuáles son los requisitos para ser samaritano?

No basta con tener la voluntad de donar. Como en todas las donaciones que se hacen en vida, cada caso se mira con lupa. El protocolo diseñado por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) incluye una evaluación completa del posible donante, tanto desde el punto de vista psiquiátrico, social y físico. Sólo el 8% supera los controles para ser samaritano.

¿Cuál es el perfil psicológico del donante?

El equipo de evaluadores pone especial hincapié en sus motivaciones. Se intenta descartar un problema psiquiátrico o una depresión, personas que buscan reforzar su autoestima con esta acción. En general, el perfil de quienes están dispuestos a dar un riñón a una persona con la que no tienen ningún vínculo son personas muy especiales y con un fuerte compromiso social.

¿Por qué juegan un papel clave?

Sin la figura del buen samaritano no se puede iniciar un trasplante en cadena, una modalidad que la Organización Nacional de Trasplantes copió a Estados Unidos para aliviar la lista de espera de los enfermos renales. Con los trasplantes en cadena o cruzados se aprovecha el deseo de donar de una persona aunque no sea compatible con su familiar. La cadena se basa en el intercambio de órganos de donantes de vivo entre dos o más parejas en las que no se da una compatibilidad entre los cónyuges. El samaritano es el primer eslabón de esa cadena. Desde que empezó el programa en 2011, se han podido completar 46 trasplantes cruzados.

¿Hay algún riesgo para la salud?

Quien dona su riñón no pone en peligro su vida. La cirugía de extracción se realiza por laparoscopia, no deja apenas cicatriz, y es una intervención segura. Aunque en medicina no existe el riesgo cero. La expectativa de vida de una persona con un solo riñón es similar al resto. Incluso se suele decir que los donantes de riñón que se quedan voluntariamente sólo con uno viven más. En realidad, es que se seleccionan donantes muy saludables y están controlados de por vida. El único consejo es mantener un estilo de vida saludable, como el que se daría a cualquier persona: hacer ejercicio, comer bien, no engordar, no fumar. El único consejo expreso es el de reducir la ingesta de carnes y las dietas hiperproteicas.

¿Qué dice la legislación española?

La legislación española permite la donación en vida de un órgano, siempre y cuando esta donación sea compatible con la vida y la función del órgano o parte de él (como sucede con el hígado) se compense por el organismo. Son las mismas condiciones que se dan en la donación renal de vivo. Y aunque no hace referencia a la figura de “buen samiratano”, la ley permite la donación entre personas no relacionadas familiarmente. Si es expresa, libre y desinteresada.

 

Fuente: abc.es

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