La directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil, advirtió de que, si no se adecúan los recursos humanos y materiales, el sistema “va a quebrar”. De hecho, “la quiebra ya se empieza a notar en muchos niveles”.

Una advertencia que la responsable de la ONT lanzó coincidiendo con el Día Mundial del Trasplante, durante su intervención en el Foro Salud, en el que fue presentada por su antecesor en el cargo, el doctor Rafael Matesanz.

La crisis afectó al sistema con recortes de personal, de camas de UCI y de hospital y con una reducción del 20% del programa de subvenciones de la ONT, “situación que aún persiste”.

No obstante, el sistema “salió reforzado”, gracias al compromiso de los profesionales “y de tenerlo excesivamente tensionado”.

Domínguez-Gil cree que, “si queremos preservar lo que tenemos, ha llegado el momento de reflexionar sobre lo que necesitamos”, una reflexión que, a su juicio, tiene que venir de la mano de la administración a nivel nacional, autonómico y hospitalario.

Otro de los retos de la sostenibilidad es la retención de talento profesional, en un ámbito que “ha perdido el ‘glamour’ de tiempos pasados”.

“Les podría dar nombres y apellidos de grandes profesionales del sistema que se han fugado a la sanidad privada o al extranjero, algunos de los cuales quieren venir y no encuentran la forma de hacerlo”, ha indicado.

Además, varios equipos de trasplante están ya teniendo problemas para el relevo generacional, por lo que “necesitamos buscar la forma de atraer talento”. A su juicio, “apostar por la investigación en este ámbito puede ayudar mucho”.

Y es que, según lamentó, “no puede ser que seamos el primer país del mundo en trasplantes y no lideremos grandes proyectos de investigación en este ámbito. Hay que hacer muchos trasplantes pero hay que hacerlos bien”.

Ello requiere una apuesta “sin reticencia alguna” por el I+D+I en trasplantes en áreas como la tolerancia inmunológica (trasplante sin inmunosupresión) y la preservación de órganos que en España son de personas mayores o de donación en asistolia, así como en la prevención del rechazo crónico, principal motivo de pérdida de injertos.

Potenciar la investigación, consideró, también exige impulsar la construcción de registros de información sofisticados, que permitan aplicar el “big data” al trasplante, para, por ejemplo, mejorar la asignación de los órganos escogiendo al paciente que mejor se va a beneficiar. “A eso tenemos que caminar”.

Otro reto, según Domínguez-Gil, es preservar la credibilidad del sistema de trasplantes, que ha costado “mucho esfuerzo” conseguir.

Al respecto, denunció que con cierta periodicidad surgen lo que el doctor Matesanz llamaba “francotiradores”. “Los tenemos nacionales y extranjeros, de todos los colores, pero los peores son los nacionales”. Éstos, dijo, siguen una estrategia de desgaste por goteo y pretenden minar la confianza de la ciudadanía, por lo que ha pedido no perder de vista esa amenaza.

Con motivo del Día Nacional del Trasplante, como viene siendo habitual todos los años, asociaciones de pacientes trasplantados agradecieron el gesto de la sociedad que dona órganos y a los profesionales sanitarios que les han ayudado a seguir con vida.

Además, reconocieron que los pacientes españoles se encuentran en una situación de privilegio si se comparan con otros países del mundo, ya que son los que tienen más posibilidades de recibir un trasplante si lo necesitan.

Así lo demuestran las cifras año tras año. A fecha de 15 de marzo, las donaciones aumentaron un 11% y los trasplantes un 10%, avanzó la responsable de la ONT, que aventuró que de seguir a este ritmo podría acabar el año con un incremento de un punto en la tasa de donaciones, que en 2018 se situó en 48 donantes por millón de habitantes.

 

Fuente: lavanguardia.com