Nuevas líneas de tratamiento, salud mental y la esperanza de la reversibilidad

Barcelona, 12 de junio de 2026 — Ayer por la tarde, la sede de Nou Barris de la Asociación Catalana del Hígado (Associació Catalana del Fetge) se llenó por completo para acoger la charla abierta al público «El reto del hígado graso: prevención, detección y calidad de vida». El evento, que también se emitió con gran éxito en streaming, reunió a un panel de expertas de primer nivel —las hepatólogas Alba Jimenez y Laura Pagès, la médica de familia Ingrid Arteaga y la enfermera Ester Palacio—, moderadas por el secretario de la entidad, Pere Puig, y con el valioso testimonio del paciente Josep Maria Prats.

La jornada dejó titulares científicos muy esperanzadores, pero también una clara reivindicación social y médica sobre cómo se debe gestionar esta patología en el futuro.

  1. Un cambio de nombre necesario: en adelante, «Esteatosis hepática metabólica»

Uno de los primeros puntos destacados de la charla fue la actualización terminológica. Lo que hasta ahora se conocía popularmente como «hígado graso no alcohólico» cambia oficialmente de nombre y pasa a llamarse esteatosis hepática metabólica. Este cambio busca eliminar estigmas y reflejar mejor el origen real de la enfermedad, íntimamente ligado a los factores metabólicos del organismo.

  1. La gran noticia: la enfermedad es reversible

Las doctoras lanzaron un mensaje contundente de optimismo para todos los pacientes diagnosticados: el hígado graso es reversible. Incluso en los primeros grados de fibrosis, el tejido hepático tiene la capacidad de recuperarse si se interviene a tiempo con cambios de hábitos higiénico-dietéticos y el tratamiento médico adecuado.

  1. Ozempic como aliado (con condiciones)

En cuanto a los tratamientos farmacológicos más recientes, se debatió sobre el papel de los fármacos análogos del GLP-1. Se concluyó que medicamentos como Ozempic son una opción altamente eficaz para el tratamiento del hígado graso, siempre que el paciente presente cuadros asociados de obesidad o diabetes. Estos fármacos ayudan a regular el metabolismo y a reducir la grasa acumulada en el órgano de manera significativa.

  1. El impacto emocional y la falta de recursos en salud mental

La charla trascendió la parte puramente clínica gracias al testimonio de Josep Maria Prats y la visión de la atención primaria y la enfermería. Se puso sobre la mesa el fuerte impacto emocional que sufren los pacientes, hecho que dificulta gravemente la adherencia al tratamiento (seguir la dieta, hacer ejercicio y tomar la medicación).

Los ponentes coincidieron en una carencia alarmante:

  • Necesidad de apoyo psicológico: La salud mental es clave para afrontar los cambios de vida que requiere la enfermedad.
  • Falta de recursos reales: Actualmente, el sistema sanitario no dispone de los recursos suficientes para ofrecer este acompañamiento emocional integrado en el tratamiento de la esteatosis.

El acto concluyó con el reconocimiento de la importancia de la Asociación Catalana del Hígado como motor de visibilización de estas patologías silenciosas, recordando que el apoyo comunitario y la información rigurosa son las mejores herramientas para mejorar la calidad de vida de los pacientes.