Cómo proteger un órgano que enferma en silencio
La Asociación Catalana del Hígado recuerda la importancia de la detección precoz y los hábitos saludables para prevenir complicaciones futuras.
Hoy se conmemora el Día Mundial del Hígado Graso, una fecha clave para poner el foco sobre una realidad que a menudo pasa completamente desapercibida: muchas personas sufren una enfermedad hepática sin saberlo, ya que no presenta síntomas en sus fases iniciales.
Esta falta de señales de alerta hace que la prevención y el diagnóstico a tiempo sean nuestras mejores herramientas. Actuar antes de que aparezcan las complicaciones no solo protege la salud del hígado, sino que garantiza una mejor calidad de vida a largo plazo.
📌 Cuatro pilares fundamentales para cuidar el hígado
La buena noticia es que el hígado graso se puede prevenir y, en muchos casos, revertir. Desde la entidad recordamos los cuatro hábitos básicos que marcan la diferencia:
- Mantener una alimentación equilibrada: Priorizando los alimentos frescos, verduras, frutas y grasas saludables, y reduciendo los ultraprocesados y los azúcares.
- Hacer actividad física de manera regular: El ejercicio ayuda a reducir la grasa acumulada en las células hepáticas.
- Controlar los factores de riesgo: Es vital hacer un seguimiento de condiciones como la obesidad, la diabetes o el colesterol alto, estrechamente ligadas a la salud hepática.
- Realizar revisiones médicas: Consultar con los profesionales de la salud y realizar analíticas o pruebas de control cuando sea necesario.
Desde la Asociación Catalana del Hígado (Associació Catalana del Fetge) seguimos trabajando día a día para promover el conocimiento, la prevención y la sensibilización de la ciudadanía ante las enfermedades hepáticas.
Porque cuidar el hígado es, en definitiva, cuidar la salud.





